Era un gran rancho electrónico (el mundo)
con nopales automáticos, (Ferrocarriles)
con sus charros cibernéticos (Nuevos capitalistas/burgueses)
y sarapes de neón. (Pobres inconformes)Era un gran pueblo magnético (cohesión del proletariado)
con Marías ciclotrónicas, (Mujeres owenistas)
tragafuegos supersónicos (primeros síndicos)
y su campesino sideral. (*Lenin)Era un gran tiempo de híbridos. (Revolución industrial)
Era Medusa anacrónica, (Economía estática)
una rana con sinfónica (aparece “La internacional”)
en la campechana mental.Era un gran sabio rupéstrico (Marx)
de un universo doméstico (su origen judío)
Pitecantropus atómico (El zar)
era, líder universal.Había frijoles poéticos (Margarito Ledesma y Hegel)
y también garbanzos matemáticos, (Infuencia de Kant)
en los pueblos esqueléticos (vision futurista)
con sus guías de pedernal. (presunto progreso)Era un gran tiempo de híbridos.
De salvajes y científicos, (Darwin y su teoría)
panzones que estaban tísicos (sus opositores reaccionarios)
en la campechana mental, (desorden sicológico)
en la vil penetración cultural (Colonialismo)
en el agandalle transnacional, (internacionalización de la burguesía)
en lo oportuno norteño-imperial, (surgimiento de la gran potencia)
en la desfachatez empresarial, (la crisis del 29)
en el despiporre intelectual, (Adam Smith)
en la vulgar falta de identidad.
Como una bolsa vieja de ‘Fritos’ blanqueada por el sol en el valdío de un rancho.
“México bárbaro” …desnutrido de sol.
…de mí.
Si no fueras el camino de mi pueblo.
Si tal vez fuera ruso, si así hubiera nacido, te odiaría menos, E. U.
Onírico,
Chingón,
Oligofrénico,
Naco,
Odiséico,
Satelital (y sideral),
Túmbico,
Latoso,
Elemental,
Sindromático,
Maniático,
Inhóspito… y un
Chingadazo
Ocasional.
“Creo que llevo un pollo dentro.
¡Es que simplemente ya no tengo tiempo de nada!
Parece como si me dedicara a tirar relojes a la basura, como si corriera dormido y despertara sin siquiera calcetas.
(insértese un silencio chiquito).
A veces logro caminar…
Pero veo que alcanzo al tiempo y las piernas se me van gastando, se van acabando mis patas de lápiz rayando el suelo, como hielo de crayola en un solar.
…Y otra vez ya no lo alcanzo. Nomás veo cómo corre y la rayita, la descomunal rayota que dejé de todos mis intentos.
Y me regreso al taller, “con el ánimo vencido pero más cansado que jodido“.Y me hago unos nuevos lápices, nuevos hielos, con agua de cubeta…Y siempre, siempre se me han de acabar antes de tiempo.
Sí, así es, Señor lector. Mi cuerpo está hecho de muñones mal pegados.
Por eso, la ingeniera de mi mente de Pinoccio apolillado ha generado una nueva inventiva e invención: no dos, sino diez lápices, pegado de cinco en cinco; un blog, un monitor y un tecladín (véase mi irrisoria cara de orgullo escolapioso).
Así se va haciendo esto, muchas entradas luminosas al blog.
Pero de todos modos (suspiro heroínico, pasteloso y anhelante)… se me acaban los lápices, y luego en la pantalla nomás me fijo y veo la rayita, ¡La descomunal rayota de todos mis intentos!

-Yo, cuando tenía 16 años.
A los trece años.













