Sin. Locósfera / Chifladósfera.
Viene de la voz que se dice en algunas rancherías de la provincia mexicana para denominar al aire, al cual se le dice vulgamente “el aigre” o “laigre”.
Según una de las teorías, enaigrao’ (Enaigrado) es aquel sujeto que carece de cordura debido a un “aire” que según dicen se le metió por las orejas. Otra de ellas dice que el sujeto (que tampoco está cuerdo) actúa como si anduviuera en el aire o tuviera la facultad de volar. La menos popular teoría es que el sujeto parece padecer de locura porque actúa con ligereza (como el aire) ante cualquier situación por grave que fuere.
Así que cuando vean que yazgo inmovil y con la vista perdida, es que ando en la enaigrósfera.
Así, un alcoholímetro.
Mi padre es una Biblia empolvada,
que se abre lenta pero segura para cualquier sermón mal planeado.
Rara vez he visto más grande nido de víboras sinodales.
Venga para ellas las tesis vitae de sus hermanos varones y ordas de sobrinos
con cachetes de queso fundido. ¿A sus cuarenta serán vírgenes mis tías solteras?
Siempre hay un santo que vestir.
Mis primos. Qué zoológico tan grande.
Hay unos chuecos, otros largos, una que otra cerveza de los ochentas
quemada y descolorida por el sol del siglo veintiuno, madres solteras, desnaturalizadas,
tumores de Dios, pezuñas de Satán. Niñas, flores de Sodoma y futuras “quiceañeras”,
futuros dolores de cabeza color melón con vals reverberado.
¡Niños prodigio! Capaces de abrir una puerta y fajarse una minúscula camisa de cuadritos.
Los tíos. No se si reírme o … no sé.
Sólo están ahí, hablando de patadas y pelotas, emocionándose con cualquier cosa,
sólo para no decirse a sí mismos que se convierten en un costal de maíz viejo y enraizado.
Un costal de sueños y además americanos, lejos. Lejos como la cosa mas lejana que se imaginen.
Lejos como su nariz.
Por ahí mismo andan mis abuelas, las cuales enterré con mi infancia
y años poco más tarde murieron. A ellas diario las veo en el espejo.
¡Y mis abuelos!. Uno nunca lo vi y el otro como si igual. Yace y pulula por donquier
como una bolsa de Alz Haimer alcohólica y coca-cólica. Es el arma pro-herencia
que toda tía solterona del mundo quisiera tener.
Luego los tíos políticos y su gran incomodidad, El desamparo del pobre perro que nunca ha salido a la calle ni bajado del techo, los abrazos de tregua en la guerra de las herencias,
el re-encuentro de timbiriche y las águilas del América, las lágrimas apeñuscadas de la avaricia que derraman los teléfonos con llamadas por cobrar desde el país del norte,
la fría media noche de este país que vende las hebras de su cobija para poder comer,
bébes llorando cual Jesús latinoamericano, el recuerdo de las desgracias pasadas
y el augurio de las desgracias venideras. Ambos ahogados en el beso a una estatuilla, el sabor de un dulce con coñac y algunos balazos al aire que se oyen a lo lejos.
Y al último, allá por el final del comedor en el que nadie se sienta, ando yo.
Hipnotizándome con el baile del Santa Claus eléctrico, buscando el punto de fuga.
El glorioso punto de fuga. Un lastre mal sentado que es todo lo que todos ahí repudian.
A-NOR-MAL es el tatuaje que supongo me ven. Y ahí estoy como un Búho que asusta a las mujeres y niños, no se lleva con los jóvenes y pone nerviosos a los viejos.
Y pensar que los tengo que ver a todos mañana, en Nochebuena.
Sólo espero que el árbol de Navidad tenga muy buena conversación.
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El mundo hace de nuestras vidas un irónico pastel de quiasmos.Si buscaste qué significa “quiasmo”, ahora piensa con melancólica tranquilidad…
Que cada quiasmo encontrado es un suspiro. Y que cada suspiro es una sinécdoque del alma. Y claro, podría seguir diciendo que: Que en ocasiones se ufana en ser un hipérbaton hecho de puntos suspensivos, en resumen, la eterna incertidumbre de la conjugación de nuestros pasos en tiempo futuro. Es ella también un: Asíndeton de amores, anacoluto de empresas, una onomatopeya de sí misma. Un clímax-anticlímax maldadoso de esperanzas, que no permite apóstrofes con Dios, constante anáfora de interrogantes, y un extenso, extensísimo: “Etcétera”. (Para que lo entiendan mis visitantes fantasmas de la españa medieval, es más o menos: “un extenso: &tc.”). Podría también hacer acotaciones y nombrar a cada elemento de este (¿a?) post, pero no tiene caso. Pensaría usted que estoy eternamente peleado con la vida y se aburriría más de lo que ya debe andar en esta línea. Y para que no piense que estoy peleado con la vida… /¡Ouch, creo que ya lo puse muy explícito!, bueno. Pues ya qué/. Basta con que tome de entre su bolsita de recuerdos sólo la primera definición de hasta arriba… ¿Para qué? Bueno, pues únicamente para decirle (y darle), envuelto en un gran suspiro de payaso del espejo navideño y con un moño de traba-mentes lingüístico, cual regalo bonito, inútil, complicado y depresivo (a la Oscar Wilde)… /Ah, caray. Creo que ya me desvié del tema…/ Bueno; decirle, en una lenta metáfora irónica que: La vi-da es un qui-as-mo gi-gan-tez-co. (Insértese aquí una (mi) sonrisa maldadosa). Je, je, je… :’ ( (Inter-mini-post-post data): Teolingüismo Post data real: Qué hueva me dio haber escrito esto, tengo hambre. Xoconostle Cósmico
Diciembre 18 de 2005 |
Sí, en este mismo momento me veo y lo digo: “Prieto, chaparro, greñudo, mal-encarao’, flaco, de pantalones rojos, una playera negra con una estrellita roja en el centro, una pulsera nazi, otra de ‘Equinoterapia’ y cargando un menos que pequeño morral”.Menuda Navidad ofrezco, en la calle con mi cara que no es de “Jo, jo, jo”, sino más bien de un “Ja, ja, ja” sicopático.
Ya lo puedo ver: ¡Feliz Navidad, abuelita; Ja, ja, ja!…
Qué risión he hecho de mí mismo.
Me fije y era el dedo de un tipo tirado en el suelo, luego vi que el tipo estaba tapado con una sábana blanca, después vi que estaba muerto y cuando un policía me jaló hacia una multitud de mirones me quité los audífonos y me di cuenta que estuve parado como si nada sobre el dedo de un cadáver en la escena de un accidente automovilístico.Pero bien, como pude me quité la sangre del pantalón. Bueno, era sangre con salsa Búfalo, porque uno de los autos transportaba botellas de dicho producto y ya no se veía cual era la sangre y cual era… ah. Usted entiende.
El caso es que como traigo pantalones rojos no se nota mucho y pude llegar hasta acá para postear. ¿Usted cree? Hay de las cosas que uno tiene que ver.
El primer gajo, si se ha de llamar así, fue a los catorce (¿O trece? El caso es que era el 99) en mi casa, en la cama de mis padres. Eso fue sólo un “faje”, “fax”, “apañón”, “segunda base” o como le llame usted a eso que está más allá del beso común y justo antes de la cópula. (Y que generalmente a los hombres nos deja adoloridos).
Eso no era “perder la virginidad” en hecho concreto, pero habría que discutir cual ese “hecho concreto” y qué significa. No importando otra cosa, para mí lo fue. ¿Porqué? Pues porque uno reconoce en esas situaciones que ha perdido (por eso se “pierde” la virginidad) miles y miles de suposiciones y mitos ajenos y propios y, en su lugar, entra un mar nuevo y gigantesco de conocimientos, desmentimientos y por supuesto, otras dudas, suposiciones y mitos. En otras palabras, cambia el mundo interno.
La televisión estaba prendida y sintonizada en MTV Latinoamérica. Ese MTV desaparecido donde no había celulares y sí BSB. ¿El video? “Ops… I did it again” de Britney Spears. Siempre había notado un parentesco entre esa chica con la que estaba y la tal Britney, pero no le di nunca mucha importancia. 
Me acabé muchos gajos en los siguientes años, dulces y podridos. De todo, (Bueno, travestis y gays no) como en una naranja.
Muchos años después y pasado el “hecho concreto”, (a los 18) (pregúntome yo ¿Qué “hecho” no es “concreto”? Pleonasmote.) me di cuenta que estaba en un hotel con mi último gajo en la boca. Un gajo medio desabrido, como supongo serán todos los últimos gajos de las naranjas de todo el mundo, donde el sexo es mitad placer y mitad compromiso de cotidianeidad.
La tele estaba prendida y sintonizaba Tele-hit, México. El Tele-hit viejito, el del rock nacional y enlaces en vivo al Vive Latino. De toda la muy alternativa programación rockera de ese canal… ¿Cuál era el video en turno?: “Ops… I did it again” de Britney Spears.
Eso es una mala broma de la vida. Específicamente con el tipo de “artista” que aborrezco, con un “Sex symbol”, con una gringa Sex Symbol de cuyo “gajo” a veces me siento muy, muy lejos y otras muy, muy cerca (O por lo menos de un producto “genérico”).
El caso es que se me acabó la naranja. Pero ¡Ah, que sabrosa naranja!
Lo bueno de que se acabe tal fruta, es que ahora sí, resta todo el frutero.
Bueno, no tanto; es la segunda vez que lo tengo.Es en una casa casi en ruinas donde vive un amigo -que no conozco- con su pequeño hermano de brazos.
De pronto llega esa mujer joven, delgada, guapa, lacia y blanca, pero algo nerviosa y el sueño se vuelve casi a blanco y negro.
Yo no sé quién es, pero en mi sueño de anoche pude acordarme que ya la había soñado antes, y pude hacerme a la idea entre el sueño mismo de buscar algún indicio de su identidad. (P.D.: La chica me gusta (o me gustaba (¿?) porque ya no recuerdo su rostro)).
Repito, en el sueño (como en la realidad) no sé quién es ella (ni nadie), llega nerviosa, se asoma por la ventana (fuera de la casa, donde de pronto también estoy yo) y me ve. No sabe que hacer pero me saluda, le doy un beso largo y suave (sin saber porqué) en la mejilla derecha, ella me acepta el beso como si tuviéramos algo que ver, y bajo su oreja encontré la señal que buscaba: un e-mail que hice por aprenderme. Sólo recuerdo que tenía una eme, una equis y era de Gmail, exclusivamente. Algo así como mexico@gmail.com. Estaba como tatuado, pero se movía en el borde de la oreja y el cuello, no tiene importancia.
Sospeché que ella tenía algo que ver con el porqué la casa estaba así de derrumbada, como sea se metió en ella y la seguí con los ojos. Cuando ya no la pude ver, me percaté de que le daba el sol a un portarretrato que tenía una foto maltratada y amarillenta de la misma chica y mi amigo desconocido el día de su boda, y ambos tenían de la mano a lo que imaginé que era su hijo pequeño de suéter a rayas rojas que jamás vi en el sueño.
De inmediato supuse que había entre ellos un historial de serios problemas conyugales y que yo estaba de más ahí.
Sin motivo y sin razón en ese momento ya no era yo, sino mi amigo desconocido adentro de la casa. La chica me hablaba, nada importante, cosas cotidianas. Yo le contestaba como si nada y de pronto me quedé haciendo algo que no recuerdo. Cuando volteé ella ya no estaba ni en la habitación, ni en la casa ni en la calle. Iba a buscarla, pero el niño comenzó a llorar y tuve que regresarme.
Desperté.
Algo así, casi idéntico era el primer sueño. Pero ahora tengo un esbozo de e-mail.
Que migajas de realidad me da el subconsciente.
· Hacerle una entrevista telefónica a “La Jicamita”, Ex-novia del “Oso Bimboso”, la cual es, aparte de ninfómana, el personaje más extraño con el que me he topado. Sólo para ver cómo es que le funciona el coco.
· Volverme a dejar caer desde el Cerro de los Remedios en un Escooter y seguir vivo.
· Cagarme de la risa sonoramente a la mitad de una conferencia de Carlos Monsiváis.
· Hacer el dibujo o montaje de Carlos Monsiváis en versión Barbie Princesa y versión Colegiala RBD y mandarlo a varias televisoras.
· Filmar varios videos de sexo y fajes de lagartonas de universidad donde a la mitad de todo, el tipo con el que están se caga de la risa de ellas en su mera jeta y se va. Luego, distribuir a granel los videos en compilación.
· Formar un adiestrado Ejército de Niños y Niñas de la Calle, los cuales correrán un lunes al medio día desnudos por el Boulevard de Celaya gritando: “¡Sexo, buga, buga! ¡Sexo, buga, buga!”.
Pendientes cumplidos:
· Meterme a la casa de unos desconocidos como si nada en la noche.
· Cagarme de la risa sonoramente a la mitad de una conferencia de Elena Poniatowska.
· Aventarme en un Escooter desde el Cerro de los Remedios y seguir vivo.
· Regalar dibujos de “Payasos Porno” a niños y niñas de primero y segundo de primaria.
· Robarme un kilo de jitomates de un sembradío.
· Ir a Sanborns y pedirle a cualquiera de rojo una “Cimitarra eléctrica”. (Eso no existe).
· Prenderle fuego al arbolito de navidad y la piñata en casa de mi tía.
· Tirarme a media carretera en una tarde lluviosa de lunes cuando a treinta metros se acerca un camión imparable y seguir vivo.
· Decirles “Güeyes” explícita y cínicamente al Secretario de Educación de Guanajuato, a su comité jurídico, y al director de los Cecyteg, en los diálogos para levantar una huelga.
· Hacer una huelga de tres días en la prepa sin motivo ni razón.
· Agarrar a botellazos (como todos los demás) al ex-presidente municipal.
Fíjese, lo que es no tener quehacer.
Atte: Yo y todos mis alteregos.
Luego, ya ciscado, ni necesité voltear al suelo para ver que nunca tocaría la tierra en eterna oscuridad bajo este maldito hormigón. Me tienen esterilizado entre suciedades. Estoy encerrado en una jaula de químicos poco estéticos. Mi vida se desarrolla en un gris, gris lugar común.
Eso es allá, en la ciudad. Luego el camión rojo llega a mi pueblo y me escupe al oxígeno con montañas y cerros verdes, donde hace aire limpio con polvo, atardece rojo, rojo-magentanaranjoso-sequito mientras ya se ven, rebuscando, las primeras estrellas entre el Frío acarreafranelas de mi pueblerino diciembre.
Toma 3.-
¡Hola, saludos a todos!


