Dic 28

 

 

 

 

 

 

 

Dic 27

Cada año es como un toro que me bufa con furia en la nuca.

 

Cada mes es un metro de cuerda floja recorrido, esperando a que baje lo que tenga que bajar.

 

Cada semana son cinco pasos muy pensados hacia a dentro de la cueva.

 

Cada hora es el suspiro de la esperanza de volver a respirar…

 

Y a sabiendas de que lo voy a pagar caro, con la indómita locura del cósmico payaso de rodeo que soy, voy a decirlo:

 

(Suspiro).

 

2007, me la pelas.

 

¡Córrele caon’!

 

 

 

 

Dic 24

Aquel mariachi –que sabía tocar el guitarrón- gastaba las delicias en cazar las muchas y variadas mariposas del baldío, mientras tarareaba entre brincos, Yolanda. Las juntaba en un recipiente para después molerlas en una pasta más bien poco colorida. Luego, cansado de depredar, aquel tipo moreno de la frente perlada por el sudor y por el sol curtida, ese hombre de proporciones un tanto graciosas y de menuda estatura, el del moño rojo y negro traje, el que traía charreras plateadas de la cintura a los talones, ese del ala ancha en el sombrero echado a la espalda y al que le colgaba de la cara un gesto mal encachao’… se las untaba. ¡Sí! El de los bigototes se batía toda la jeta de aquel betún de mariposa cual mascarilla mágica de un profano ritual y acto seguido regresaba a su casa con sin igual parcimonia tarareando –una vez más y con la mirada perdida- Spoonful.

 

Toda la cuadra se le quedaba viendo.

 

Yo también.

 

 

Dic 23

Cuando yo era pintor, solía venir a los llanos alejados en busca del pacifismo de la yerba que no hacía otra cosa en el mundo que silbar y bailar, así lloviera o tronase, incluso después de muerta, la yerba no hacía otra cosa que silbar y bailar.

 

Luego llegaron ellos, y tapizaron el horizonte. Se dedicaron a dibujar exactamente la misma casa cuadrada una y otra vez, el mismo poste, la misma sucursal del oxxo y los mismos árboles mansos. Así hacían ellos, que eran arquitectos que habían estudiado los mismos libros de los mismos autores y frecuentemente en la misma escuela.

 

Luego llegaron los otros, y llenaron las calles -que hicieron los arquitectos- con sus autos que eran, casi siempre, los mismos que se podían ver en cualquier otra calle en repetidas ocasiones. Todos ellos eran iguales, tanto que los hijos y los padres se parecían de una manera tremenda e incluso en ocasiones hasta se llamaban de igual forma. Casi todos Juan o Guadalupe, se podía leer a la entrada de sus casas.

 

Luego pasó lo peor. Hablaron. No podía creerlo. Todos hablaban el mismo idioma, todos le decían “mamá” a una mujer distinta y absolutamente todos decían que el prójimo se llamaba “pendejo”.

 

Me di cuenta de que en todos ellos no había un ápice de fracción de noción de individualidad, y por ello eran tan partidarios de la puta democracia.

 

 

 

 

 

Dic 19

 

Dic 18

 

 

Dic 15

¿A dónde corre la luz
de este sípido destino,
yo que sé que otro camino
pudiera tomar por cruz?
 

Y que traigo a la muerte de llavero
y que uso mi decencia como un destapador.
Que juego a los volados con el velador
a la hora en que mi alma es ya agua sucia del florero.
 

Yo no seré sepulturero
de mi in-patrio corazón,
ni una cruz roja neón
quiero se escriba en mi entierro.
 

Cuando al suelo al que me aferro
me reciba con formol,
montaré un big-band sin sol
con gusanos y esqueletos
 

y en el alma de los cerros
volverá a sonar un son,
y un raï, y un rock’n roll…
en el alma de los cerros…
 

donde sólo escucharán cencerros
los que no hablen como yo,
oirán chivas tras la flor
los que no hablen con los muertos.
 

Sé que pasará todo esto,
cuando ya ni el saxofón
sirva de calefacción
en las noches del invierno,
y desde entonces será eterno
mi nombre en el hormigón
de la calle bien perdida
en la que nunca estuve yo.
 

¿A dónde corre la luz
del juergoso des-camino,
si yo se que otro leñito
pude tomar por cruz?
 

Corre al alma de los cerros,
donde yacen mis abuelos.
Y donde yacen los abuelos
allí quiero morir yo.
 

 

 

 

Dic 14

No a los juicios hablados. 

  

Rotundamente No.

  

Dice Loret de Mola que no le ve ninguna desventaja, en cambio yo lo que no le veo es ventaja alguna.

  

Alegan que los juicios en México se miden en metros de papel, que son lentos y no permiten participación de la ciudadanía. Al menos son los argumentos más fuertes y lo que se presume tendrían los juicios hablados de ser aprobada la iniciativa.

  

Los juicios de México se miden en metros de papel: Cierto.

  

Señores, hay algo que se llama archivo u expediente y sirve para tener una guía jurídica de procedimientos con una muy detallada utilidad práctica como teórica inigualables por la fugacidad de los juicios hablados.

  

Los juicios de México son lentos: Cierto.

  

La justicia se encarga principalmente de ser justa, no de ser veloz. Los juicios escritos de nuestro país, por su barroquez, tiene a flote todos los recursos y líneas de punteada, por lo que son más apegados al análisis y por tanto a la justicia.

  

Los juicios en México no permiten la participación ciudadana: Cierto.

  

Y no tienen porqué permitirlo, la teoría del derecho la desempeñan los jurisconsultos, no el consenso de una vecindad; porque la filosofía analítica colectiva no arroja resultados satisfactorios. Por la misma razón por la que la constitución dice que sólo puede ejercer la abogacía una persona acreditada.

  

El implementar el juicio hablado:

  

Primero: Nos traería un encaminamiento hacia esa idea de justicia tan alejada de la teoría del derecho (y más bien fundamentada en una poemática chafa como esa de “Dios bendiga Norteamérica”) como la que tiene Estados unidos.

  

Segundo: El pueblo mexicano es uno muy golpeado como para pensar que va a ejercer la justicia imparcialmente por sí mismo; es como darle una ametralladora a un niño que aún está llorando porque otro niño le pegó.

  

Tercero: el nivel de cultura del pueblo de México –y de cualquier otro pueblo del mundo- no alcanza para detectar todas las falacias y figuras retóricas que se encuentran en los juicios hablados, que pocas no son (y eso lo puede confirmar cualquier psicólogo, sociólogo, comunicólogo o novelista que se precie de serlo). Y considero que estas son las principales causales de la injusticia. Porque en los juicios hablados gana el que tiene más saliva y eso de entrada no es justo.

  

Cuarto: ¿Qué no hay sentido común?

  

  

  

  

  

  

  

 

Dic 10

Traigo mi sombra en el bolsillo y suelo aventarla en la banqueta junto con alguna canción tarareada. Siguiendo mi paso se impacta contra los postes, también contra ventanales, macetas, señoras gordas, rayos de bicicleta y escupitajos que atraviesan las puertas de la cantina.

 

Entonces, al sopor del medio día, mi sombra se mete dentro mío e intercede para pedirme un descanso. Sombra siempre ha sido un buen amigo y por eso y menos se lo concedo. Entonces vamos a comer algo, y platicamos con algún amigo y con su sombra hasta que el sol se pone y ya no hay más luz que haga a mi sombra servir de trapo-limpia a los átomos de mi realidad cotidiana.

 

Y es cuando recuerdo que existe el neón y otros gases nobles que suelen exorcizarme la sombra cuando lo que cuelga del cielo es ya sólo la luna, -que frecuentemente se polvea en su vanidad enferma con las nubes del smog-.

 

En ese momento, Sombra y yo corremos hacia las afueras de la ciudad, veloces, sin detenernos, hasta que sabemos que ha quedado atrás la más cercana luz de poste.

 

Y allá, en lo bucólico de la madrugada y los sembradíos de alfalfa, Sombra descansa tranquilo dentro mío. Mientras, yo camino despacito y sin rumbo mis memorias y sueños en un cigarrillo, el cual tiene una luz tenue que para mi amigo es inofensiva, pero que para mí sin embargo, a veces es el faro que me encamina al sufrimiento del recuerdo, a la cascada del lagrimeo, al suspiro del aire mostaza; a la temblorina del frío de los solos, y a veces y si el azar anda de buenas, a la biblioteca interna, donde leyendo a la luz de mi incienso empapelado y amargo me quedo dormido al abrazo de un huisache.

 

Luego, llegada la aurora y los campesinos, Sombra y yo corremos de nuevo a casa, y maldecimos burlones al poste cuando pasamos, que tiene luz aún pero ya no nos divide, y con suerte alcanzamos a mofarnos del sol que aún no nace…

 

Nos enclaustramos a dormir, y nos prometemos no salir

 

Hasta que anochezca.

 

 

 

 

 

Dic 8

Estaba destinada a desaparecer.

 

 

El águila mocha de Vicente Fox carecía de bases históricas y con ello de identidad popular.
 

Adiós al águila aquella, pálida como nacida en Europa, más caricatura que nación, aquella que se hundía lánguida y sin auxilio en dos ondas topográficas de Coca-Cola con cierto olor a la SS.
 

Un águila más que pasa a la historia.
 

Bienvenido a casa, Escudo Nacional de los Estados Unidos Mexicanos.


 

Dic 6

Dic 5

 

 

Durante siete años he pasado cerca de tu callejón. Siempre esperando, guardando la tenue ilusión, a veces marchita como una pasa en el desierto y a instantes por los dioses henchida, de que tu sonrisa atraviese el zaguán de alambre gris entrelazado que empuerta a tu casa, o de verte cantando mientras haces la tarea en el techo de tu casa misma como cuando niña.

 

A veces paso por la tarde, cuando el sol poniente dora los muros de la larga calle, con mi guitarra al hombro izquierdo como cuando te llevaba serenatas ¿Te acuerdas? Ahora ya no voy temeroso, tengo un porte de paz que pocos hombres tienen el lujo, si vieras.

 

…Y otras veces paso con el frío y la botella a cuestas sobre mi cobija que es la madrugada, y me arrancan el último brindis de la fiesta que acabó hace ya seis horas, pero eso sí, siempre a tu salud.

 

Y suspiremos pues ¡Hic!, al calor de las carcajadas que sabe arrancar el frío, la agonía de saber que existes en este espacio pero ya no en este tiempo. Ya mejor te habías de llamar Leonora. “Leonora por lo ángeles llamada”.

 

Cuando me acerco al umbral del callejón de tu casa…. Todos estos años he sentido que el corazón me late; Quisiera que aparecieras ahí ¡Ahí! sólo para que vieras ¡Para que vieras, Dios mío! Que hoy soy lo que siempre te dije que quería ser. Para convencerte con mi hecho andante de que no eran sueños imposibles. Para que vieras que pudiste no haberte ido. Que te hubieras quedado. Que yo tenía razón.

 

…Maldita cobarde.

 

¡Cobarde!

 

 

…¡Ah! y feliz cumpleaños.

 

 

 

Dic 4

Sorprendentemente malo: Echos de Lacrimosa. Parece soudtrack del Señor de los Ladrillos. Hacía ya muchos años que no compraba un disco de LaCremosa desde Elodia y no me gustó. Hasta me quedé dormido.

 

Sorprendentemente bueno Cassette de Telefunka. Aunque tiene apariencia de demo de un DJ equis (lo que era exactamente el anterior disco) ahora no lo es, con intervenciones de Cerati y el Babasónico Mayor esta banda va que sube… hasta como que da miedín.

 

 

Dic 1

Me levanté tarde hoy, como toda la gente que trabaja. Salí dos horas después del sol a ver desde la azotea. Aún teníamos patria, no había balazos ni grito alguno.
 

Luego bajé las escaleras y vi con poca sorpresa que alguien había robado mi casa.

 (Mi casa)

 

Un ladrón de cuerpo ligero y seguramente menudo entró con la mano estirada y salió con precipitación por la puerta de atrás, sólo tomó lo que necesitaba, pero en la camarita de vigilancia dejó huella de su temerosidad y nerviosismo, típicos síntomas del latrocinio.
 

Poco después le vi, escondido tras una caja de galletas con un águila en el frente: contaba su botín y pensaba con el esmero de las ratas en lo que iba a hacer con el tesoro plagiado.
 

“En ese rezo, -le dije murmurando para mí- con la lengua has tejido la cuerda con que tú solito te vas a ahorcar dentro de seis años”

…Y apagué la tele.