Feb 27

Cuando regrese el minuto
En el que todo cabe,
Cuando venga y me diga
Que tenemos que hablar,

Cuando adentro de un segundo
Se compriman las musas,
Como habitantes del metro,
Como muéganos con glamour,

Cuando después de estar tirado
Aquí siglos, muchos siglos,
Mendigando canciones,
Imaginando libros y
Viendo ciudades de ideas ir y venir,

Civilizaciones del verso,
Las largas guerras de la prosa,
Madres llorando por soldados
Manchados de tinta roja,

Las maravillas erigidas,
Los templos paganos roídos,
Los alfabetos carcomidos
Por los recargos del tiempo,

Cuando todo esto pase,
Yo sé que llegará el minuto
Que contendrá tibio el segundo,
-Ese brillante segundo-
En el que todo cabe.

Pero mientras,
Me voy a dormir.

Feb 25

Mini-post de hoy


Tengo tos. Es mala señal, no me ha dado tos en muchos años.

¡Shen-Long, ayúdame!



Feb 25

Hace ya mucho quité la k de tu nombre. La quité aquella noche como quien se quita un chicle del pelo, cuando recordaba años atrás la placa que le tumbaron los amortiguadores a la vieja vagoneta. La quité aquella noche para aventarla al río, cuando recordaba el bonito ataque de tus pies bajo la mesa y de tus ojos que me invadían viéndome como a un extraño botín. La quité aquella noche para taparme los ojos, para no acordarme ya nunca de los tuyos, verdes, brillosos, y de tu cara blanca, tus pecas, tu rizos rubios, tus trece años, tu risa, tu mano sudada, tu cuerpo delgado, tu olor, tus besos, tus dientes y tu maldito apellido alemán.

Mala elección con la letra transparente.

La quité aquella noche, como quien se quita un brazo, cuando me acerque a saludarte y me dijiste “¡Hola!…disculpa ¿Te conozco?”.

Desde entonces ni yo sé quién soy, sólo sé que tú eres Caren, Caren con C. Y que por ahí en la peluquería, en la vagoneta, en el río, en el olvido del pasado o el olvidando de ginebra, anda flotando una k arrancada, forzada, violada, un mechón de mi pelo con el chicle mascado de Caren, o una venda para los ojos en forma de corazón apachurrado, en forma de corazón despanzurrado, en forma de chinga tu madre.

Feb 22

“Hay clavos debajo de mis pasos. De ellos cuelgan, ahorcados, los cuadros de mi vida.”

Feb 21

Minipost de hoy


garga

¡Pinche garganta!

Eres odiosa.

Feb 21
ringo

Ceniza eres y en ceniza te convertirás.” - Anónimo.

“…En verdad soy polvo y ceniza.” - Abraham, Gén. 18,27.

Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” - Cf. Gén 3,19.

Cenizas eres y en diamantes te convertirás.” - LifeGem.

Confiezo que hacer un diamante con mis cenizas es una idea muy seductora.

Feb 20

Minipost de hoy


caminito

Mendigo camión, se descompuso y tuve que caminar otro quilómetro hasta mi casa. La verdad me gustó, a pesar de que hacía mucho sol y ya traigo latente la gripe, a pesar de que la gente que se cambió de camión se me quedaba viendo como se mira al que cruza un puente cuando ya ha pasado el tren… es parte de los deberes de un vago.

Feb 18

Minipost de hoy


shenlong

Ayer desperté temblando de nervios; según el sueño, rebotamos de unos hongos rojos que sabían a uva hasta la estratosfera, ahí hacía frío y de repente apareció Shen-Long, pero no era de caricatura, era ver a un auténtico dragón pasar al lado mío, dando vuelta a la tierra. Desperté temblando, aterrorizado como conejo.

Me dijo (creo):Ya no comas tantas Maruchan, una cada quince días.

Pinche Absenta.

Feb 18

No hay relojes que lleven a Beirut
ni taxis que te dejen en abriles.
No quiero que tus fotos me abriguen,
ni te subas de mi olvido al autobús.

Ya no venden caminos en las rocas,
y los pecados ya no quieren ni pecar.
A estas horas se ve crudo el costillar
de la noche, calavera, risa y moka.

Y cuando el faro
es un cigarro
en la mano del diablo,
la barca del olvido hace ya mucho se alejó.

El beso que
te cuesta
lo que el wiski de la mesa
mas el quince por ciento a la que te lo enjaretó.

La luna
cuadrada
de un anuncio de cerveza
¡Nuevo sabor a neón!

Lobuna
princesa,
pegada al manillar
de una jeringa sin condón.

¿A dónde quieres llegar
con las tres caricias que me ofreces?
Bailar con la ciudad
te cuesta media vida y aranceles.

Montado en el diapasón
que dura tres canciones y dos hoteles.
Llegamos a la estación
donde salen los poetas rumbo al tráfico
infinito de Cibeles.

Los barcos no cruzan Salamanca
Desde que no recibo carta tuya.
Y el frío de invierno es un aleluya
Si el frío de adentro es el que me lleva en ancas.

Y cuando el faro
es un cigarro
en la mano del diablo,
la barca del olvido hace ya mucho se alejó.

El beso que
te cuesta
lo que el wiski de la mesa
mas el quince por ciento a la que te lo enjaretó.

La luna
cuadrada
de un anuncio de cerveza
¡Nuevo sabor a neón!

Lobuna
princesa
pegada al manillar
de una jeringa sin condón.

¿A dónde quieres llegar
con las tres caricias que me ofreces?
Bailar con la ciudad
te cuesta media vida y aranceles.

Montado en el diapasón
que dura tres canciones y dos hoteles.
Llegamos a la estación
donde salen los poetas rumbo al tráfico
infinito de Cibeles…
Con minis, con alhajas, sin cuarteles…

.

.

.

Después de todo, no eres tan difícil de descifrar, Sabina.

Feb 16

Minipost

En mi casa el CNN en Español se ve todo lleno de ruido blanco. Malditos sistemas de cable.

Feb 16

elfo

Elfonía es (o era) un grupo que en 2003 iba que volaba rumbo al main stream de la escena gótica, habiendo rebasado para entonces la barrera nacional sin haber abandonado su carácter underground, condiciones privilegiadas y difíciles de obtener, sin embargo, algo pasó en el camino.

Podría decirse mucho acerca de su sonido: una banda de dark-rock con igualitarios aires de goth, ethereal y dream pop. También se puede decir que es una Santa Sabina metalizada (con papel aluminio); pero sin temor a controversias, se pueden decir dos cosas: a) Elfonía suena más a mudéjar que a gótico, b) Es todo aquello que debió ser Evanescence.

Elfonía tapó los canales de su carrera, estancada desde 2003. Al parecer por un proyecto alterno: Anabantha, cuya calidad musical es inferior en demasía, acaso Kenny y Los Eléctricos vestidos de negro.

Lástima de banda, que ya no son unos jovenzuelos (no se fíen de las fotos de la página, que tienen varias horas de Photoshop, están más crecerditos ya). Es el precio de no haber estado en el lugar correcto en el momento correcto. A estas alturas podrían estar codeándose con Lacuna Coil o Within Temptation.

Compruebe usted:

(Descargas)

Feb 16

quotes

“…Es que a mí me nutre más un frío pedazo de pizza remojado en la cerveza quemada del amanecer si me la comparte un amigo, que el guisado de la casa paterna, porque yo no tengo más hogar que la amistad.”

Feb 15

Poli

Es uno de mis pininos en Photoshop; Sí ya se que se ve medio manchado el recorte en blanco pero pues ya qué (Me pirateé las imágenes de no recuerdso qué blogs, jejejejeje).

Feb 12

I

No recuerdo dónde la conocí, sólo que éramos muy pequeños. Seguramente fue debajo de una mesa con mantel entre los correteos de una fiesta familiar, o mientras hacíamos gala de puntería tronando globos. Alguna tía gorda, sudada y sobremaquillada hubo de por medio. De esas que piensan que los cachetes son de queso. Casi me retumba en los oídos el sonido fiestero de salón con sólo tratar de recordarlo.

Ella era de otro mundo, vivía muy lejos. Era de Irapuato y me llevaba dos años.

Lo primero que me enseñó fue a hacer aviones con vasos de plástico, que por cierto, para esa hora ya olían a cubalibre oreada. ¡Qué importaba, era divertidísimo! Para ser niña, era el mejor amigo que habría tenido en mis cortos siete años. No sé, supongo que el tiempo se me pasó volando y en el vuelo se llevó al sueño. Era la primera vez que en una fiesta de noche no estaba suplicando a mis padres que nos fuéramos.

Corrimos por todos lados, incluso en la calle. Lanzamos piedras, nos mojamos, nos enojamos, nos contentamos y volvimos a correr muchas veces hasta que todos los demás niños ya no estaban.

Luego hicimos globos con agua, luego, mitad juego y mitad morbo, le di lo más nerviosamente parecido a un beso. Luego se fue.

Seguramente la iba a volver a ver en la siguiente fiesta.

II

Poco la pude reconocer; a mí me colgaban los trece de la cara y a ella… los quince en las caderas. Era el cumpleaños de un viejo amigo. Un amigo ya muerto, debo decir.

Nervioso la saludé con la máscara de la seriedad, como si trajera en la cabeza una resaca moral, como si ya fuéramos grandes. Tardamos un poco en volver a reír, hubo muchos silencios incómodos y algunos filtleos frustrados, luego los hubo acertados, luego hubo muchas risas y mucha plática. Nos escapamos de entre el ruido sonidero hasta la casa de la tía abuela con la morbosa intención de esculcar las cosas ajenas. Nos metimos al cuartito de las limpias, donde la tía solía cobrar las consultas esotéricas con quilos de huevo, gallinas o lo que la gente le diera.

Conocíamos todos los trucos; el del huevo con sangre, el del muñeco con alfileres que respira, el del vaso que se llena de humo. Todos.

Me besó, cerró la puerta con seguro y con paradójica inseguridad me comenzó a desvestir. Yo sólo dejé que el tren me pasara encima. ¡Dios, y qué tren! ¿Qué más podía yo hacer?

Pasado el inesperado y largo tornado regresamos al ruido de la fiesta. Nos mirábamos con complicidad, nada exagerado. Y luego me fui.

Seguramente ella se iba a casar y nunca la iba a volver a ver.

III

Mis padres y yo nos disponíamos a visitar a la tía abuela al hospital…

-Bájense, –dijo mi padre- hay que empezar a escombrar la casa.

Viridiana llegó diez horas después de los cirios y flores, ya estaba en nuestra nuca el atardecer.

Nos miramos. Se quitó los lentes oscuros. Nunca nos habíamos visto vestidos de negro, nos sentaba tan mal. No traía marido. Nos desmontamos de nuestros veintitantos, nos abrazamos y comenzamos a llorar tan recio como niños. La familia nos miraba asombrada, nadie nunca se había dado cuenta que éramos amigos de lazos tan fuertes, hasta ese día. Los dos habíamos mantenido la cara de melancolía por largo rato, pero hasta que nos vimos nos apareció el valor de volvernos río.

En la noche me acompañó a comprar más flores, y volvimos a reír, como ríen entre ellos los soldados, cansados, heridos y con la muerte a tientas.

La madrugada llegó con la guitarra de mi padre y las lágrimas de la familia se le escurrían por las cuerdas.

Viridiana y yo nos fuimos al cuartito de las limpias una vez más, entre floreros y gente desconocida. Puso el seguro y nos sentamos a marinar en nuestro desgano. Esta vez no hicimos nada, excepto remojarnos en nuestra propia jodidés.

-¿Sabes que en el fondo eres el mejor amigo que he tenido, verdad?-le dije desde el marco de la puerta.

Sacó la baraja del tarot y comenzó a repartir.

-¿Pocker o normal? –Me contestó.

-Burro entripado.

Nos pasamos la madrugada y el amanecer por debajo de tres botellas de algún agua espirituosa (con San Juditas en la etiqueta). Sólo la besé cuando el sol ya colaba por el tragaluz, cuando ya era tarde hasta para no intentarlo.

-¿Lo sabes, verdad? -Le insistí en medio de un abrazo.
-Tú también lo eres para mí -sonrió.

Luego ayudamos a servir café y pan, nos mirábamos consolantes por encima del ataúd, luego se fue.

Pensé que la iba a ver el día del entierro.

Feb 8

Hoy, que el escote de tus sueños me hace escurrir la tinta de las manos temblorosas; hoy, que con los gruesos guantes del recuerdo te toco y no te toco, hoy que cuando el reloj camina hacia atrás mis pies van hacia delante, que el amanecer amaneció mal cuajado en el un pálido cono de leche refrigerada, hoy que los árboles me crecen de las muñecas y me enraízan en el corazón, que los postes me aluzan con doloroso blanco las entrañas y los autos me atropellan el lagrimear con cada llanta. Hoy que amanecí enterrado en el aire de mi realidad, con el azadón en la nuca y los anillos en la garganta, hoy que el celular se me tejió dentro de la cabeza, que suena y brilla con tu nombre en azul…

No te quiero contestar.

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Y te chingas.

Feb 6

Si lo descargas, ponle la extensión .flv. Necesitas este programa para verlo (es muy pequeño, no te preocupes).

 

 

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