Actualización: La encuesta está ya en la barra lateral, pero aún se le pueden añadir opciones dando clic en “Discuss this poll”. Las votaciones se cierran el día del niño (México, 30 de Abril). ¡Abril, mes del niño y del xoconostle cósmico! ¡¡Culto paganoooo Aaaaahhh!!
Este blog es un amigo.
Siempre lo ha sido.
A veces el mejor, otras tantas el que menos valga.
Siempre ha sido el opuesto a mí. Quizá por ello mi incomprensión en ocasiones alcanza el nivel prosódico de las hormigas.
Ha sido el amigo que nunca me ha ido a visitar al hospital porque, a costilla de mis padeceres, de mi moribundo actuar, de las navajas con nombre de mujer que a veces me hacen llegar manchado e inlúcido al timbre más puerco y cercano, de los constantes choques con el hambre que sufre uno cuando el hogar está tan lejano como el último camión que salió hace dos horas, a costa de que en cualquier momento la guitarra o la belleza me jalan a lugares de poco lustre y amanezco de formas imprecisas en las bancas de algún jardín, con el hedor a orines, con una sonrisa que por los recuerdos se quiere salir y que mi rostro golpeado no la deja… a costa de todas mis malvivencias y todas esas cosas que mi mente suele vivir y mi cuerpo muchas veces no, el blog está tan ocupado recibiendo palmas y aplausos, galardones o una que otra prenda femenina al escenario (más valiosa y escasa que todo lo anterior), que no tiene tiempo de ir a llevarme una sola flor de las que aquí, queridos lectores, suelen dejar.
Es un malamigo.
Pero me pregunto: ¿Qué haría yo con tanta rebambaramba alrededor de mi cama? ¿Cómo iba a explicarles a todos que un gerontólogo me atiende la cabeza y un pediatra los pies? ¿Cómo iba yo a hacer para explicar a todos de forma exacta cómo es que mi mano izquierda permanece en un constante reposado de alcohol y la derecha tiene conectada un eterno catéter con naproxeno? Lo cierto es que no podría. En mi hospital soy mudo.
En ese mar de pálidos doctores todo es penumbra. Ahí yo ni siquiera soy yo. Cuando estoy en el tal desolado sitio, simplemente soy el recipiente que alguna vez contuviera lo que formaba mi ser.
Por eso, el blog suele hacer todas esas gestiones y papeleos públicos. Recibe en un sombrero las pocas monedas (pero que tanto matan el hambre) que los paseantes de este lar arrojan, o se encarga de hacerle las medias verónicas a los escupitajos, que tampoco son faltos aunque siendo sinceros son poco frecuentes. Todo para que yo, a penas pueda salir a caminar, busque cómo demonios caerme de nuevo de manera creíble, sensata y mortal.
Porque ese es mi trabajo. Caerme. Y eso es este blog. Un receptáculo de costras, vendajes gastados y amarillentos, curitas mugrosos y una que otra muela extraída delicadamente por una manopla.
¿Pero qué le va uno a hacer? Al fin mundo. Le he agarrado el extraño gusto a esta forma de vida. Porque en cada vendaje que ponga en este frasco no está solamente el dolor, sino la esperanza de reponerme y seguir viviendo. Todo con el fin de volverme a caer. Porque el caer nos acerca de forma inminente a la tierra, rozando vívidamente el viento, con el fuego quemando los puños cerrados y a veces, sintiendo extraños fluidos escurrir o revolverse.
¡Salud!
“Que suerte la mía, estar tan jodido y volver a caer”
“Otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores”
“Que se me acabe la vida frente a una copa de vino”
–José Alfredo Jiménez.
Ah, sí. Ejem…: “Pinche blog”.
-Éstos son algunos candidatos a slogan. ¡Se aceptan propuestas!-
Blog will make us to post… again.
-Tomado de Joy Division (y del epitafio de Ian Curtis) “Love will tear us apart”.
Lágrimas de desamor ruedan por las páginas de un blog… y en él escribo.
-Tomado del segundo verso de “¿Quién me ha robado el mes de abril?” de J. Sabina.
Incrustado en un cine barato, tras un perro de polvos de neón.
-Tomado del penúltimo verso de “Recargado” de Real de Catorce.
Enfrascando el epitafio manifiesto de una generación de neuronas.
Blog conservado en alcohol.
Soltando risotadas de absenta en esta habitación vacía.
Blog conectado a un catéter de naproxeno.
Transmitiendo en vivo y en directo desde el Cerro del Picacho.
Desayunando sopa de letras en caldo de cigarro.
Tratando de ganarle con los dados a Dios.
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