Con la mano soldada al frío de una cerveza
Vivo para que un cigarro me queme los dedos.
Soy aquel gris sobre magenta
Esperando un amanecer expresionista.
Estirando la mano grosera hasta el escote de la noche
Me enamoré rápidamente de su ropa sobre mi cama.
Trapeando el techo con el pensamiento,
Arando el piso en posición fetal,
El sueño es un yonkie que se inyecta mi conciencia.
El tiempo apaga el sol con una meada de borracho,
A la boda asisten una virgen empolvada y tres foquitos de navidad.
Paisajes eran ahorcados con cable telefónico,
Mientras, ellos entraron por la puerta de arriba
Y salieron por la ventana de abajo, dejaron veinte pesos
Y una misiva de disculpa:
“Perdónanos, Señor, por habernos puesto tu sombrero,
Aquel de barras y estrellas, no nos quedó”.
Desde entonces las coladeras me reclaman abandono,
Las alimento con monedas viejas y bolas de pelo.
Lo siento, esta patria quemada en el baldío… no da para más.
Salud.






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