La lluvia truena latas sobre una torre caida de bardas viejas.
El tiempo sopla con desdén, un reloj de polvo se ciclona en los baldíos.
Hay un levantamiento contra el sol en la tierra de los ciegos
y algunos monos juegan a la patria.
Aquí los poemas se mueren en las llamas de la colegiatura
y no terminan de nacer en las verdades del mingitorio.




