Aquí, bajo la tierra y el pasto
-Who doesn’t like grass?-
descansan la pluma y la paloma,
se funden los faroles
y alumbran el desgano
extraños cigarros persas.
Aquí el odio besa quinceañeras
con el gozo del estreno, se quita
la barba y recarga su mentón
sobre el mundo y los almendros
de algo que se le asemeja al bodka.
No hay silencio aquí que no sea
un silbido de la ausencia
llamándonos con la picazón de los
recuerdos de encaje.
Aquí descansan los huapangos
cósmicos, y hacen su fiesta
las micras de frío
que han recorrido nuestras sonrisas
hasta arrugarnos la sombra.
Cae aquí la novia tardía,
el vago hechizado,
los dientes de Dios de un puñetazo,
un árbol seco de naipes,
el incienso de un mal día
quemado en la ventana de cualquiera
que perfume su noche con el sol
de un beso enginebrado.
Aquí a veces pasan cosas.










